sábado, 29 de abril de 2017

El hueco

Lo cierto es que no supe
por qué ni cómo.
El hueco
fue ocupando lugar, ganando espacio
a expensas de lo vivo y  su emoción
sangrante y dolorida

Enorme vientre inverso,
en el alma gestante no hubo apenas
señales de aquel mal que soterrado
lento me devoraba .

Hoy sólo queda
este vacío ingente y pavoroso,
esta atroz, visceral, omnipresente
náusea devastadora.

Este imposible
afán por vomitarse.

Y expulsar
toda la indiferencia que ha medrado,
en esta especie de agujero oscuro
que hoy por hoy me habita.

Llegamos a ser luz
a expensas de las chispas que a nuestro pedernal
le sacan los pesares .

Me quiero deslumbrante , cegadora,
preñada de aflicciones
de aquellas que le obligan a la entraña
a ser un hervidero de amarguras
y rabias redentoras.

Conque ,adelante ,vida,
aquí tienes mis tripas expectantes,
empléate en ellas con todo tu talento.











Amarilis



Sangrantes amapolas,
un enjambre escarlata sobre el trigo
apasionado que sabe ser mi pecho.

Un sarpullido azul,
primorosas lavandas
que brotan en mi piel y le tatúan
su huella de frescor .

Un ingenuo tapiz
de margaritas blancas siembra embrujo
y medra en los ribazos
tibios de mis caderas

Un prado montaraz,
una eclosión insólita de gracia y colorido
puedo ser a los ojos
que con fervor me miran

Benevolencia y lluvia
es cuanto precisamos yo y mis flores silvestres
para andar prodigándonos.

Ahora
háblame como sabes
destílate en mi oído, suavidad en susurros,
y verás florecer mis amarilis.

Esperan que de Mayo traiga el aire rumores
para ofrendarse, espléndidas, en todo su fragante
y espectacular deslumbramiento.



Arrebato


Hoy vengo como ardida.
Y ni me siento brasa
ni en cenizas me duelo.

Solo puedo encontrarme conmigo consumiéndome
en el centro incoloro
donde el fuego no quema.

Traigo sobre la carne la pasión que de siempre
nos hace insensatez incombustible.

Comulgando en fervor
con todo lo que antes ardió, cuya memoria
ceba el aire y me aviva,
ardida como voy,
sé que ardiente me debo mientras me aguante el alma.

Ya no sé si me queda
un pálpito,un sollozo, un latido ,un temblor
una brizna de piel
sensitiva ,capaz
de vibrar y ser música
con la que alimentar la eterna incandescencia
que el existir me pide.

Hoy vengo como ardida.

Y en busca de algún pozo
donde la nieve anida y es fría hasta el espasmo.

Tus labios por ejemplo.

Toda una eternidad sé que podría
flamear sobre la vehemencia
de su espiritosa quemadura,
ensimismada en su arrebatamiento.






Contracorriente


Todo me lleva.

Es tan dulce el nirvana de dejarse arrastrar
hacia abajo
cuando apenas si hay pluma ,
la carne es ese  lastre quejumbroso
y el destino es La Tierra Prometida....

Volver a los orígenes
del maternal calor de su vientre de limo:
A su latido húmedo
y tranquilizador.

Abandonarse:
última tentación desde el principio.

Si no fuera por esa
hebra de luz , de azúcar
y sinrazón que nace de tu boca
con prodigalidad.

Contra corriente
me muevo y hacia arriba
hasta rozar el cielo si me llamas.

Ausencias



En toda vida siempre

existe un primer muerto.


Un rostro lívido que siendo familiar

de pronto se nos vuelve

extrañamente ajeno.


Una carnal carcasa que convoca

un estallido mudo de preguntas

sobre nuestros oídos indefensos.


Nunca hasta ese día supiste a ciencia cierta

cuál era la textura del frío y del silencio.


Poco a poco

-cada marco de plata lo atestigua-

se han ido amontonando los cadáveres

en nuestros aposentos.


Se han ido acomodando

en rincones al Sol de la memoria

allí donde se doran los recuerdos

y ya no te intimidan.


Últimamente , usando

la familiaridad que da la confianza,

hasta duermen conmigo.


Con las primeras sombras

acuden puntualmente desde los recovecos

más íntimos del alma.


Como lapas se aferran

a la iconografía pálida y falaz

del perfume y el gesto,

persiguen a los ángeles azules,

que me velan la cama y espantan los insomnios,

se apropian del bocado

más suculento y tibio de mis sueños.


Pretenden que no tenga

un momento siquiera de respiro,

que llegue la mañana y que me encuentre

quebrada y con ojeras,

siendo la fantasmal imagen viva

del desfallecimiento.


Contándole a la almohada de qué modo implacable

 las ausencias nos  siembran de ortigas nuestro lecho. 











Autoengaño


¿De qué sirve que al día lo niegue veinte veces?
¿Quién podría creerme ,aunque a voces pregone
que no preciso al Sol , conociendo que pone,
si es que sale, consuelo sobre mis desnudeces?

Son témpanos mis labios a falta de tus besos
y mis ojos a oscuras sin tu mirada están,
el agua no me sacia ni me alimenta el pan
y escapan los suspiros del pecho como presos.

Pero juro y perjuro con la frente bien alta
que ya no necesito junto a mí tu presencia.
Más que nada a mí misma de tal modo me engaño

Solo es que por las noches , sin compasión, me asalta
mi verdad alevosa con tanta diligencia...
Mi almohada y yo sabemos lo mucho que te extraño.

Atalaya


Es lo que tiene
venir desde tan lejos.

Todo en torno se ha vuelto ya horizonte
fugitivo ,
lineal,
sin la promesa
de la menor incógnita.

Su escenario es el peso
que gravita en tu espalda

Cuesta tanto llegar a este altiplano
a merced del poniente
que una vez aquí es primordial
mostar la frente altiva
disimulando el vértigo y la duda.

-¿Valen la pena el sudor y el polvo?
¿Y si te faltan fuerzas para alcanzar la cumbre
donde cuentan que puedes si está clara la noche
adivinar el rostro de tu estrella?
¿ Cuándo se acabará esta cuesta arriba?
Sería tan hermoso
dejarse seducir por el abismo
si te creciesen alas…-

El aire limpio invita a este respiro
que da un aliento al pecho mientras finges
observar el paisaje en perspectiva

Dicen
que hace la distancia ver las cosas
amables y teñidas de pastel ,
que desdibuja
afiladas aristas,
pero a mí se me antojan simplemente
distantes.
Improbables quizás si no trajese
sobre la piel grabada su evidencia

Luce el Sol sobre el valle, es presumible
que vivir sea festivo, que suenen las canciones
del cortejo y la mies,
que dance el personal y reine la alegría

Pero aquí ya hace fresco
Hasta aquí sólo llega
la música de siempre, la que embriaga
el mundo desde dentro ,la que impulsa
a seguir pese a todo, leal a tu destino.

Si al menos
no todo fuese nieve, si en el páramo
glacial y solitario floreciese
para mí un edelweis.--

Y que no la agostase
la escarcha que se anuncia ya en mis ojos.

jueves, 27 de abril de 2017

Desfallecimiento


Debe ser que se alarga de más la madrugada
y que no quiere el sueño llegar a mi aposento
por lo que a veces siento
necesidad de estar acompañada.

Quién pudiera dotar a la desangelada
camarilla de sombras que porque sí me invento
de vida y movimiento
con la varita mágica de un hada.

Pero yo solo tengo versos como argumento
para desmantelar mi soledad blindada .

Hay que ver cuánta pólvora mojada
que malgasto en tirar salvas al viento.

Qué desafallecimiento
reina sobre mi noche trasnochada.

Palabras transparentes

He de hallar la palabra transparente,
melodía del agua, que trascienda
la oscuridad del barro y lo desprenda
de su yugo hasta hacerlo evanescente.

La bendición de un verso incandescente
que cauterice heridas, que descienda
dónde el dolor anida y lo sorprenda
y lo transforme en un grito elocuente.

Quiero escribir un verso, uno siquiera,
capaz de seducir hasta al demonio
y lograr que lo indulte de su hoguera.

Un verso redentor, que redimido
de ser caduco sea el testimonio
ante un tiempo sin fin de que he vivido.



Mudez


Pues si fuera por ser el spot del verano...
por robarle amapolas para hacerme el vestido
con que disimular el color desteñido
de mi traje espartano.

O por creer en vano
que por desperdiciar el canto adolorido
de la alondra enjaulada , cantará ,conmovido,
el que encierra en su pecho un invierno temprano.

Si será por señuelos,
qué risas de agua clara, qué aromas de azahar
gasté sin que su lengua picase en los anzuelos

Pero el que calla, calla,
quizás porque no tiene palabras con que dar
a la vida que huye la última batalla.

O acaso es que , a mi imagen, en el silencio esconde,
de mudo a mudo, el grito con el que me responde.

Lo indefinible

No quieras saber nunca
cómo nace el misterio,
quién teje con paciencia los asombros,
de qué se nutre el júbilo,
en qué parajes ténebres encuentra
su limo más feraz la fantasía.

A cada corazón le cabe un nido
poblado de rapaces,
y un naufragio que sirve a los caprichos
de impúdicas sirenas.
Tarde o temprano
cualquier alma se entrega a la cadencia
de voces submarinas
y se abandona al éxtasis del vuelo.

Arder rozando el Sol se vuelve entonces
un grito imperativo.
Poco importa el que luego
florezcan torbellinos de cenizas.
Su soplo hará cosquillas
sobre la planta inerme de las hojas
y las hará bailar, acompasadas,
una danza ritual de podredumbre.

Luego vendrá la lluvia.

Sobre la espalda absorta de la tierra
desgranará, incansable, letanías
bendiciendo que llegan
las horas del sosiego.

Retazos de certezas,
deshilvanados sueños,
intuiciones…
un pulso, un parpadeo, una nostalgia
que no hallan su razón.
Es todo lo que tengo. A mí me basta.
Tú no me pidas más.

Lo siento, no sabría
desentrañar la esencia de esta música.

Se llega sin un ruido
a ratos y me habita.

Llamémoslo sorpresa.


Es , por definición , lo indefinible.