martes, 1 de agosto de 2017

Apuesta con resaca


Estoy a punto de perder un día,
otro más,
a base amasar indiferencia
y apostar los sesenta minutos de sus horas
a seguridad de la rutina

Y siempre sale negro y par
y gana.

Es preciso hacer algo,
podéis llamarlo trampa o, más certeramente,
prestidigitación.

Es usar el envite
más desatalentado de estrategia,
al tiempo que te embriagas
de ilusión infantil.

Apostar por que siempre
hará sol los domingos,
o , si acaso se nubla,
desde lo alto lloverán confites.

Por que caben tus pies en los zapatos
de baile de charol,
que saben solos
seguir todos los pasos de la danza
del vals de los felices,
de los despreocupados …
...acaso de los locos y los necios.

Por que aquella rodaja del queso de la Luna
te está esperando a ti,
y solo tienes
que alargar la mano y exprimirte
sus néctares de luz sobre la boca.

Se trata de guardar mangas adentro
tres parejas de ases
y usarlas al tuntún
-a veces cuela-

Y si no que nos quiten lo soñado...


Lo malo es la resaca.

La que suele dejarnos por secuelas
un quiebro en el latido y en el pecho un agobio
y un espesor amargo en al aliento
por lo que pudo ser.

Y en el alma el pellizco de una nostalgia absurda
por un tiempo de gozo no vivido

Puerto de llegada


No sé bien ni por qué...

De siempre tuve
aquella vocación ineludible
por regresar a un tiempo antes del tiempo
que ni siquiera guarda la memoria.

Desde que me recuerdo me he soñado
dichosamente descuidada y líquida
y cantando la música
libre y feraz del agua.


No sé cómo ocurrió...,
seguramente
ha sido podo a poco,
a base de ir perdiendo día a día,
batalla tras batalla,
palmo a palmo ,
centímetro a centímetro
el terreno .


La vida me ha vencido finalmente...

Ha puesto tal pasión
en la caricia pétrea,
se ha consagrado tanto a la cruzada
de irme triturando la voz y los impulsos,
que hoy siento que soy ya, mal que me pese,
casi de arena ,
consistencia muda
abocada a ser carne de desierto.



Tampoco sé por qué extraño milagro
hasta el páramo gris en el que habito
a ratos por sorpresa
llega una brisa añil extraviada
no sé bien desde dónde,
acaso
desde dónde se esconde lo improbable,
desde un rincón risueño que todavía conserva
-!resiliencia bendita!-
un poco de humedad y de locura.


Y puedo , a su conjuro,
rememorar la dulce placidez
del momento inefable
en el que la existencia discurría
sin ninguna inquietud, como meciéndose
al compás que imponía el universo
y marcaban las olas
y era el mayor problema
decidir si quería volar como gaviota
o seguir tras la estela de un banco de sirenas...
...o si todos besos que al cabo habrá de darme
un marino perdido,
sabrán a ron o a miel,
a sal ,
a espuma...
O a puerto de llegada.


Y el mundo se me vuelve
-bendita resiliencia-
un lugar donde aún cabe
la alegría perfecta de perderse
e incluso de encontrarse
si remos ,
mar sin norte,
con rumbo a la esperanza.


Alma adentro

Placeres sencillos


Dale a tu cuerpo el gusto. Lo mereces.
Con almejas, al modo marinero,
o con chorizo y hechas con esmero...
es un placer que gozas cuatro veces.

Verlas allí, en su plato, es el primero.
Tan lustrosas... Babeas y apeteces
hincarles pronto el diente. Te enterneces
cuando en tu boca funden por entero.

El sentir como queda satisfecho
tu estómago hará que casi acabes
traspuesta en celestial aturdimiento.

Luego...a filosofar..." A lo hecho, pecho".
Ponen broche final las ricas fabes
con su orquesta de música de viento.

Masacrando margaritas


A la duda, dudosa se la antoja
la prueba matemática del nueve.
La margarita pálida se atreve
a cuestionar qué mano la deshoja.

Media mentira con la vida breve,
un cuarto de verdad que te sonroja,
decir y no decir, tira y afloja
entre un quiero y un puedo…y un ¿ Se debe?

No brota el manantial, pero no mengua,
mientras exista el agua, corrosiva,
la mancha de humedad sobre tu lengua.

Jamás una palabra fue tan triste
ni alumbró claridad tan adictiva
como aquella de amor que no dijiste.

lunes, 31 de julio de 2017

Apocalipse Now



A mí me gustaría
poder hablar de cosas más amables.

De días que transcurren por tranquilas veredas ,
con sedosas mañanas de llovizna
que hace que florezcan las magnolias,
cuyos suaves perfumes amenicen
las placenteras tardes de Sol y de paseo.

De que en la hora mágica
en que, pasión y sangre , va creciendo el crepúsculo
el aire es puro pálpito
incendiado a suspiros.

Pero es que se niegan las señales
en darme una razón para exprimirme
esa bendita gota de santa ingenuidad
que aún debe quedarme indemne en mi interior
con que pintar paisajes de idílica armonía.

Algo debe pasar cuando los pájaros
enmudecen y vuelan en círculos concéntricos,
sin saber dónde ir.

Cuando al llegar la noche,
que se presume intransitable y larga,
un corazón cansado no recuerda
dónde estaba su nido.


*****

Un día más los astros
prosiguen su camino , gozosamente ajenos,
a que deben cumplir con su destino
que los aboca a un pozo
repleto de negrura.

Yo sé.

Sé que sé
y no puedo negármelo .

Alguien,
armado de aguzadas sinrazones
y diestro en la ceguera,
me obliga a someterme a mi oscuro designio,
de sumirme en silencios.
A celebrar con gusto el rito que da vida
a los muertos vivientes

Sobrevivo,
rumiando el amargor de mi desánimo,
dentro de este ataúd de carne y hueso,
abrazada a la loca y última esperanza
de que hay un después.

De que siempre es posible
volver a renacer sin otra herida
que el poso imperceptible de tristeza
que da la lucidez,
allí,
del otro lado
del castrador abismo que no puede
ahogar toda la luz.

Olvidaron los ángeles que existen las trompetas.

¿Y para qué tocarlas, si cada cual ya tiene
su propio apocalipsis?

Aquel en que su mundo, hecho de amor y música,
tan entrañable y mínimo
colapsa